Toma Nota

Vanguard, un cuaderno a la altura de tus mejores ideas

Es inevitable. En cuanto usas algo por gusto en vez de por obligación es difícil no fijarse en todos y cada uno de los detalles y pensar como sería mejor. Me pasa a mí y, seguramente, a ti que lees El Imperdible.

La diferencia entre nosotros y Joey Cofone y Adam Kornfield es que después de darle muchas vueltas a cómo sería el cuaderno perfecto se lanzaron a hacerlo realidad en 2013 con la ayuda de Kickstarter. Así es como nació Confidant, un cuaderno de tapa dura creado por BaronFig en el que cada detalle está cuidado con mimo.

La tapa blanda y la menor cantidad de hojas hace que las Vanguard resulten más versátiles que la línea Confidant. Foto por Asier G. Morato.

La tapa blanda y la menor cantidad de hojas hace que las Vanguard resulten más versátiles que la línea Confidant. Foto por Asier G. Morato.

El problema que tengo con libretas tan elaboradas como la BaronFig Confidant es que tanta atención al detalle hace que me corte al garabatear mis ideas en ellas. ¿Quién soy yo para manchar con mi espantosa letra un algo tan inmaculado?. De ahí que muchas veces no las utilice hasta que tengo un buen motivo, como usarlo como el diario de proyecto de El Imperdible.

Con los cuadernos de tapa blanda no tengo problema en soltarme. Su aspecto informal y menor extensión ayuda, pero en muchas ocasiones el papel deja mucho que desear (sobre todo si escribes en tinta).

Foto por Asier G. Morato.

Foto por Asier G. Morato.

De ahí que no pueda más que quitarme el sombrero ante la línea Vanguard de BaronFig. Unos cuadernos que dejan a un lado la seriedad (y tapas duras) de Condidant pero que mantienen todo lo importante: papel gran calidad, materiales duraderos, apertura plana y su peculiar formato.

Foto por Asier G. Morato.

Foto por Asier G. Morato.

Se mantienen los colores sobrios (gris claro y oscuro) con detalles en amarillo, el gramaje del papel, los patrones de este (blanco, puntos y líneas) y la proporción. Lo que sí cambian son las cubiertas, que ahora están construidas con una cartulina realmente resistente.

También se ha reducido el número de páginas (entre 48 y 104, según el tamaño), aunque como se venden en paquetes de tres pasará tiempo hasta que las termines. Además, de esta forma puedes dedicar cada una a un tema distinto.

Moleskine, BaronFig Vanguard y Wood Notes de Escolofi. Foto por Asier G. Morato.

Moleskine, BaronFig Vanguard y Wood Notes de Escolofi. Foto por Asier G. Morato.

Aunque la característica que más llama la atención a primera vista es el peculiar formato que BaronFig da a todas sus libretas: son algo más bajas pero más anchas. Un ratio que, según aseguran, resulta más cómodo a la hora de escribir al dar más espacio para respirar a cada hoja.

Es curioso que en la versión Pocket (S) las dimensiones sean idénticas a las de un pasaporte.

En el tamaño más grande (similar a A4) apenas se nota la diferencia, pero en los más pequeños si que se agradece. Se pierden un par de líneas, pero a cambio no tienes que hacer tantos saltos mientras escribes.

Todos los tamaños están disponibles en tres patrones: liso, puntos y rayas. Después de muchos años con los cuadernos cuadriculados del colegio he tenido una temporada en la que he preferido cuadernos sin patrón pero lo cierto es que resultan bastante útiles.

Foto por Asier G. Morato.

Foto por Asier G. Morato.

Por ejemplo, el patrón de puntos es tan versátil que resulta ideal en el tamaño de bolsillo. Si te toca escribir tienes una pequeña guía para no hacer un cruzaito y si te toca hacer un pequeño croquis tienes toda la libertad que necesites. Incluso sirve para jugar a Puntos y Cajas (alias Timbiriche).

Foto por Asier G. Morato.

Foto por Asier G. Morato.

Aunque a estas alturas, y teniendo en cuenta que uso la mayor parte de mis cuadernos para crear una especie de primer borrador de mis artículos, si me tuviera que quedar con un único patrón ese sería sin duda alguna el de líneas.

Un acabado que he odiado durante años (malditos cuadernos Rubio), pero que poco a poco me ha vuelto a ganar. La separación entre líneas es correcta y tienen la opacidad justa como para que no roben protagonismo pero tampoco pasen desapercibida.

 Un lienzo en blanco

Foto por Asier G. Morato.

Foto por Asier G. Morato.

Con todo ello lo cierto es que las Vanguard (en cualquiera de sus tamaños) son el lienzo en blanco perfecto para todo tipo de usos:

  • Tomar apuntes con el modelo Plus (L).
  • Organizar el día a día con el método Bullet Jornal en el modelo Flagship (M).
  • O apuntar todos esos pequeños detalles del día a día con el modelo Pocket (S), que entra en cualquier bolsillo.

Al igual que los Confidant los cuadernos Vanguard se pueden comprar directamente en la web de BaronFig. El tamaño Pocket (S) cuesta 9$, el Flagship (M) 12$ y el Plus (L) 15$. Todos ellos se venden en paquetes de tres y están disponibles en dos colores.

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Aviso: Las libretas que aparecen en este artículo han sido cedidas de manera gratuita por BaronFig para su prueba y análisis. Un hecho que en ningún momento ha influenciado las opiniones del autor sobre el producto.