Caprichos

Estoy enamorado de mi bicicleta plegable

Diría que son el futuro pero es que para mí ya son el presente.

Siempre he sido muy escéptico con las bicicletas plegables. En mente sus ruedecitas no tenían nada que hacer ante una imponente bici de paseo pero lo cierto es que estaba muy equivocado. Te pueden parecer una aberración, incluso puedes pensar que son demasiado caras (aunque hoy en día las hay desde 150€), pero lo cierto es que no hay mejor bicicleta para moverse por la ciudad. Te lo digo por experiencia.

Durante todo octubre en El Imperdible vamos a dedicar nuestra primera sección De temporada al uso de la bicicleta en la ciudad.

Puedes olvidarte del candado

Foto por Brompton.

Foto por Brompton.

No se como será en otras ciudades, pero en Vitoria el robo de bicis (o alguno de sus componentes) es el pan de cada día. Por muy bien que candes tu bici en la calle nunca va a estar más segura que contigo.

En todos estos años nunca he tenido ningún problema para meter mi bici plegable en todo tipo de comercios, bares, restaurantes e incluso la oficina. Ocupa tan poco que la puedo esconder bajo cualquier mesa. Por muy bien que candes tu bici nunca va a poder estar tan protegida como cuando está a tu lado.

Una combinación ganadora

Foto por Brompton.

Foto por Brompton.

Si hay algo de lo que podemos presumir en el norte es de buen tiempo. En Vitoria tenemos una media de 30 días de cielos despejados al año y llueve al menos 100 de los 334 días restantes. Con estos datos salir con la bici es toda una lotería. Si te pilla una tormenta, en una bici normal tienes dos opciones: volver con ella a casa y acabar calado o dejarla candada a su suerte y volver en el autobús.

El tamaño de una bici plegada es similar al de una maleta por lo que puedes llevarla sin problemas en cualquier transporte público. No te ponen ninguna pega ni tienes que pagar ninguna tarifa especial por subirla en el metro, autobús o cercanías. Ni siquiera te tienes que volver loco para meterla en el maletero del coche.

Entran en cualquier lado

Foto por Brompton.

Foto por Brompton.

Cuando tenía una bicicleta de paseo sudaba más subiéndola del portal a casa que en el resto del trayecto. Meterla en el ascensor era más difícil que el último nivel del Tetris. Por no hablar del pasillo, que acababa cerrado al paso por su culpa. Si tenemos paraguas, escaleras, planchas, mesas, camas… plegables para ahorrar espacio, ¿por qué no una bicicleta?

Dependiendo del modelo suelen ocupar hasta un 70% menos de espacio cuando están plegadas. O lo que es lo mismo, te puedes olvidar de las peleas con el ascensor y puedes esconderla en algún armario.

Están más que preparadas para la jungla de asfalto

Foto por Brompton.

Foto por Brompton.

Puede que estar repletas de bisagras o montar ruedas de 20″ les haga parecer mucho más frágiles pero lo cierto es que las bicicletas plegables pasan las mismas pruebas de resistencia que el resto. El tamaño de la rueda no te hace dar más pedales, los platos y los cambios están adaptados. Si es cierto que se notan más los baches, pero a cambio resultan más ágiles al reducir el perímetro de giro.

Al estar pensadas para ocupar poco espacio y llevarlas a peso estas bicis resultan bastante más ligeras. Las bicis de ciudad suelen rondar los 18 kg, las de montaña los 15 kg y mi Dahon plegable pesa 13 kg, aunque las hay que bajan hasta los 9,5 kg. Puede parecer poco, pero la diferencia es abismal.

Ya podéis perdonar que las fotos no sean de El Imperdible, pero no hemos tenido tiempo de sacarlas. Estábamos preparando el contenido de nuestro canal de YouTube.