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Bon Iver, el grupo que nació en una cabaña perdida de Wisconsin

Bon Iver
Bon Iver durante un concierto en Estocolmo. Foto por Daniel Fordahl.

Es curioso como en ocasiones los momentos más duros son los que dan vida a las obras más bellas. Ocurre en la literatura, en el cine e incluso el mundo del cómic. También le ocurrió a Justin Vernon (Estados Unidos, 1981) cuando decidió abandonar su corta carrera en el mundo del Folk para retirarse a una cabaña perdida en el norte de Wisconsin.

Después de romper con su banda, con su pareja y ser diagnosticado de mononucleosis hepática lo único que deseaba Vernon era aislarse del mundo y recuperarse de todo lo sucedido en el último año.

Al menos esa era la idea, puesto que la música no tardó en volver a sonar. En esa misma cabaña Vernon dio a luz al primer disco de Bon Iver, su nuevo proyecto musical. Él mismo se encargó de componer, tocar, grabar y editar cada canción de “For Emma, Forever Ago” (Spotify, iTunes, CD) con un equipo básico, demostrando que el talento y la creatividad están por encima de todo. El resultado fue un álbum acústico que refleja los malos momentos vividos por el autor a través de pequeñas historias, como Skinny Love o re:Stacks.

Justin Vernon es el claro ejemplo de que el talento y la creatividad se impone a todas las dificultades

Un proyecto que sirvió de trampolín para su gran éxito “Bon Iver” (Spotify, iTunes, CD), titulado igual que el nombre de la banda. Un álbum de gran profundidad, que mezcla instrumentos de orquesta con la voz ya característica de Vernon. Cuando le das al play encuentras temas hondos y potentes como Perth, Minnesota o Calgary que estimulan los sentidos más ocultos. Temas que te preparan para las dos obras magnas: Holocene, un single que fue nominado en los Grammy de 2012 como “Canción del año”, y Beth/Rest, que según el propio Vernon que te deja con ganas de más.

“Bon Iver” es un disco que mejora cada vez que lo escuchas, puesto que no es hasta que pulsas el play repetidas veces que no descubres notas y detalles que parecían ocultos. Un disco que, al igual que aquella cabaña de Wisconsin, es un instrumento perfecto para desconectar de todo lo que nos rodea. Solo que a diferencia de lo que ocurrió con Justin Vernon no tenemos que esperar a llegar a ningún límite para embarcarnos en este viaje. Cualquier ocasión es buena para conectarnos al mundo de harmonía en el que reside “Bon Iver” (Spotify, iTunes, CD).

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Casi economista y amante de la música, la escritura y el deporte. El viaje aporta la felicidad, no el destino.