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Buscando a Dory. Encontrando al mejor Pixar

Buscando a Dory

Las segundas partes nunca son fáciles, especialmente si han pasado 13 años desde el estreno de la primera.

Aún así, con “Buscando a Dory” Pixar ha vuelto a demostrar que pese a todo sigue conservando su magia.

La película se sitúa un año después de los eventos de “Buscando a Nemo” (Amazon, iTunes), cuando tras volver a la barrera de coral Dory sigue notando un vacío en su interior. Una sensación que aumenta según vive pequeños flashbacks de su infancia hasta que se da cuenta de cuál es la pieza que falta.

Entonces comienza una carrera contra reloj en la que Dory intenta superar sus pérdidas de memoria a corto plazo para averiguar qué fue de su familia. Una historia en la que tenemos tiempo de sobra para reír y llorar gracias a la maestría de Pixar para contar historias y, sobre todo, crear personajes.

Pero antes de nada un pequeño aperitivo

Aunque muchos identifiquen Pixar con películas como Toy Story o Monstruos S.A. lo cierto es que gran parte de su prestigio viene de los cortometrajes. Unos trabajos llenos de ingenio e historias entrañables (cómo Lava) que se han convertido en toda una leyenda.

Con “Buscando a Dory” no han dejado pasar la oportunidad de maravillarnos con “Piper“, dirigido por Alan Barillaro. Un aperitivo en el que Pixar ha derrochado técnica y talento para crear un escenario y personajes que cuesta creer que se hayan hecho por ordenador. Un entrante de cinco tenedores en el que vemos cómo Piper, un pequeño pájaro, se enfrenta a los retos de abandonar el nido y valerse por si mismo.

Personajes de gran profundidad

Buscando a Dory

Pese a ser un gruñón y un poco egoísta Hank se ofrece a ayudar a Dory. Foto por Pixar.

Aunque vuelven la mayoría de los personajes de “Buscando a Nemo“, manteniendo el reparto original, muchos de ellos quedan eclipsados por los nuevos personajes.

Algunos de ellos son tan geniales como Hank, un pulpo gruñón y egoísta que tiene la capacidad de camuflarse. Una habilidad que usa una y otra vez para escaparse y poner de los nervios a los trabajadores del centro marino. Un pulpo más famoso que Paul puesto que, según han explicado desde Pixar, es el mayor easter egg de todas sus películas.

Buscando a Dory

“¿Me las puedo quedar?”. Foto por Pixar.

También los hay que son puro amor, como el caso de las nutrias o la versión joven de Dory. Sin olvidar a otros como Bailey la beluga, Destiny el tiburón ballena o Becky la Gavia (o colimbo), que te arrancan una sonrisa cada vez que participan en la historia.

Sigue nadando, sigue nadando…

Buscando a Dory

“HoooOOOlllLLLaaaaAAA MeeeEEE LLLaaaaaMMMMOooO DdOoooRrrrYYYY”. Foto por Pixar.

Como ocurrió con “Buscando a Nemo” (Amazon, iTunes), Pixar nos vuelve a descubrir una historia que va más allá del cuento infantil para reflejar los valores del estudio.

Valores como el de la superación personal, dejando patente que ninguna discapacidad es un impedimento para lograr nuestros objetivos. Una valiosa lección para los niños y un necesario recordatorio para muchos adultos.

Una defensa de la integración que se mezcla de forma impoluta con pequeños gags que hacen que la sala pase de soltar alguna lagrima de emoción a hacerlo de risa. Puede sonar raro, pero el tempo que marca Andrew Stanton hace que los saltos sean tan naturales como la propia vida.

Yo esperaría hasta que terminen los créditos si no queréis perderos nada de la película.

El arte de Buscando a Dory

The art of Finding Dory

El libro recoge los bocetos originales de la película. Imagen extraída de “The art of Finding Dory”.

Para aquellos que se enamoren de la película, Pixar ha puesto a la venta “The Art of Finding Dory” (36€). Un libro de tapa dura en el que recopilan todos los conceptos, storyboards y bocetos que sirvieron de cimientos para la película.

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