El Mochilero
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Los belgas le ponen patatas a todo

comida en Bélgica

Y la verdad es que están muy buenas.

Me encontré con las famosas “Frites” nada más llegar a Lieja en un Kebab. Hay gente a la que viajar le quita el apetito, pero después de reírme tanto en el avión a mi me acabó ocurriendo lo contrario. Había oído que no tenían nada que ver con los Kebab de España y, aunque al principio era escéptico, la verdad es que es del todo cierto. Bueno, sí que son el mismo plato pero el sabor es totalmente distinto y están mucho más sabrosos. No me atreví a preguntar por “el secreto”, pero para empezar la carne estaba más sabrosa y además no lo bañan todo en salsa de yogurt. En vez de eso te daban a elegir entre una salsa picante, mayonesa o andaluza (de la que hablaré más adelante). También tienen más variedad en los acompañantes: si tenéis la oportunidad probar un Durum con queso Feta.

Aunque para que nos vamos a engañar, uno no va hasta Bélgica para comer Kebabs y Durums. Uno se presenta en la capital de Europa para comer unas deliciosas (y simples) “Frites“, que es como llaman en el lugar a las patatas fritas. Mientras que franceses y americanos (que denominan al plato “French Fries“) atribuyen la creación del snack más famoso de la tierra a los galos, en Bélgica se reivindican como los verdaderos padres. No he estado lo suficiente como para saber quién tiene razón, pero si os puedo asegurar que en ciudades como Lieja o Bruselas no se toman a broma las patatas fritas. En pocos lugares, incluso de comida rápida, se atreven a servirlas congeladas. Como patatero de pro, la verdad es que me he quedado impresionado tanto con el sabor como con la forma en la que las preparan. Si viajáis allí no podéis marcharos sin probarlas.

comida en Bélgica Boulettes à la liégeoise

Foto por Asier G. Morato.

Dejando de lado los acompañantes, uno no se puede ir de Lieja sin probar las famosas “Boulettes à la liégeoise” del Café Lequet. Y aquí no me ando con tonterías, son tan famosas que medio Lieja asegura que las prepara mejor que este restaurante. Las “Boulettes” (o pelotas) vienen a ser unas albóndigas de tamaño XXL (generalmente de carne de cerdo) acompañadas de una salsa agridulce llamada “sauce lapin” y de unas pocas “Frites”. La carne es realmente jugosa y la salsa le da un sabor que enamora. Me faltó poco para decirle al camarero que me la inyectara en vena. Por menos de doce euros puedes comer o cenar un buen plato en uno de los lugares más auténticos de toda Lieja. ¿Qué más se puede pedir?

comida en Bélgica Mitraillete

Foto por Asier G. Morato.

Otro plato con patatas que me impresionó fue el “Mitraillete” o, como diríamos en España, “Metralleta”. Un plato de “comida rápida” belga que comí en Fritland, un restaurante situado en la calle Rue Henri Maus de Bruselas, junto a la iglesia de San Nicolás. La hostilidad del nombre sirve de aviso, puesto que para terminarse una metralleta y no dejar ni una miga en el plato hay que luchar al menos como Adam Richman en una de sus “Crónicas Carnívoras“. Por unos 5€ nos podemos comer un bocata de unos veinticinco centímetros de largo, relleno de una hamburguesa cortada por la mitad (cuya carne recuerda mucho a la de las salchichas), cebolla caramelizada acompañada de una salsa, un poco de ensalada y, como no, “Frites” con la salsa al gusto. En la foto puede parecer una guarrada o que no tiene muy buena pinta, pero si os soy sincero está realmente bueno y aporta la energía suficiente para aguantar todo un día andando por la capital europea.

Aunque si solo me tuviera que quedar con un descubrimiento de la gastronomía belga esa sería sin duda alguna la sabrosa “Salsa Andaluza. Una salsa, que por si alguien se lo pregunta, no tiene absolutamente nada que ver con el sur de España y su gastronomía. Es la salsa que acompaña a las patatas en la mayoría de fotos de este artículo y aunque puedas pensar que tiene algún parecido con la salsa rosa no tiene nada que ver: se hace mezclando mayonesa, tomates frescos, aceite, chile de pimienta roja, pimiento verde, chalota, bouquet garni, sal y pimienta.

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