Viajes

¿Te vas de Erasmus? Aprovéchalo al máximo con estos consejos

Si de verás quieres exprimir el Erasmus al máximo sigue leyendo.

Viajar está de moda, especialmente si eres universitario. Entre el InterRail y los vuelos low-cost puedes conocer cualquier rincón de Europa por unos pocos euros. Aunque, si os soy sincero, pocos viajes pueden superar a la experiencia de irse a estudiar fuera. Da igual si te vas seis meses o todo un año, cambiar de ciudad, país, idioma y, sobre todo, salir de tu zona de confort es algo irrepetible. Os lo digo por experiencia.

Aunque también es un arma de doble filo. Puede que por primera vez en tu vida tengas que acostumbrarte a valerte por ti mismo, convivas con gente que no solo procede de distintas culturas si no que tiene distintas costumbres, que tus amigos y familia no estén siempre ahí… Situaciones que, sumadas a la presión de los estudios y el cambio de idioma, pueden generar situaciones de estrés.

Tampoco suele ayudar la inmensa cantidad de bulos y mitos que se han generado alrededor de programas como Erasmus, por eso hoy os voy a dar seis consejos que me hubiera gustado recibir antes de ir a estudiar fuera.

1. Hay mil formas de vivirlo

Puedes formar parte de los orgasmus que, cuál vampiros, sólo salen a la calle por la noche y no pisan mucho la facultad. Puedes ser de los que viajan más que un equipo de fútbol y aprovechan para conocer todo el continente. Puedes ser un ratón de biblioteca y pasarte las horas estudiando.

La decisión está en tu mano, pero mi consejo es que vayas con la mente bien abierta, ganas de conocer gente y hagas de todo un poco. Salir de fiesta y viajar no está reñido con ser un estudiante aplicado. Yo mismo dudaba si mis aficiones y manera de ser tendrían cabida en algo como Erasmus pero al final ha resultado ser una de las mejores cosas que me han pasado en la vida.

2. No tengas miedo

Antes de ir ni siquiera estaba seguro de sí iba a hacer amigos y al final me encontré con gente maravillosa. También pasamos mucho frío.

Antes de ir ni siquiera estaba seguro de sí iba a hacer amigos y al final me encontré con gente maravillosa. También pasamos mucho frío.

La incertidumbre de no saber lo que te vas a encontrar cuando llegues te va a llenar de dudas. ¿Será la gente amable y buena conmigo? ¿Podré hacer amigos con facilidad? ¿Será difícil la convivencia? Tranquilo, es normal tener miedo.

Pero por muchas vueltas que le des no sabrás todas las respuestas con certeza hasta que sea la hora de volver. El mundo está lleno de buena gente y todo irá rodado si mantienes una actitud abierta y positiva. De hecho esa es una de las claves de cualquier programa de intercambio.

3. No son unas vacaciones

Trabajos y más trabajos. Foto por Eneko Ramos.

Trabajos y más trabajos. Foto por Eneko Ramos.

Se suele decir que es puro trámite y que lo puedes sacar casi sin ir a clase, pero lo cierto es que si no te mantienes al día estás abocado al fracaso. Os lo digo por experiencia. En mi caso he tenido que trabajar igual o más: la asistencia era obligatoria, los horarios bastante duros y tenía tareas a diario.

Todo esto depende de la universidad, el país y la carrera, pero si pierdes el hilo lo más seguro es que tengas que volver a repetir el curso. Y hacerme caso cuando os digo que no queréis que eso pase.

4. Cuidado con las convalidaciones

Puede que los créditos y el programa entre ambas universidades no coincidan.

Puede que los créditos y el programa entre ambas universidades no coincidan.

Por mucho que el folleto te asegure que te van a convalidar todas las asignaturas asegúrate personalmente de ello. Es muy probable que la universidad a la que vayas curse el grado de manera diferente, con otras asignaturas y otros métodos de evaluación. Ten mucho cuidado con todo esto.

Infórmate bien y consulta todas las dudas tanto con los responsables de movilidad exterior como con los profesores. No vaya a ser que tengas que volver a presentarte a alguna asignatura cuando vuelvas…

5. Ten en cuenta el nivel de vida al elegir destino

El precio de un café es un buen indicador de lo que cuesta la vida en una ciudad. Foto por Death To Stock.

El precio de un café es un buen indicador de lo que cuesta la vida en una ciudad. Foto por Death To Stock.

En mi caso tuve la suerte de que el nivel de vida de Bélgica y España es muy parecido, sobre todo por que fue algo a lo que no le presté ninguna atención hasta que llegué. Sin embargo, no ocurre lo mismo en países como Dinamarca, Suecia o Gran Bretaña, donde los precios pueden llegar a ser hasta un 40% más caros que la media europea.

Es cierto que las becas suelen ser más cuantiosas, pero puede que la diferencia no te compense. Si no te quieres pasar todo el viaje sin blanca será mejor que elijas el destino teniendo en cuenta su nivel de vida.

6. No olvides que vas a pasártelo bien

Foto por Asier G. Morato.

Foto por Asier G. Morato.

Tenlo siempre presente. Así que aprovecha cada momento y da lo mejor de ti. El Erasmus (y otros programas) es una experiencia única y créeme si te digo que eres un privilegiado por poder vivirla. Viaja, ríe, come, baila, prueba, lee, escucha, cuenta, canta, corre. Pero, sobre todo, disfruta.