Caprichos

Si tu móvil saca buenas fotos, entonces ¿por qué comprarse una cámara?

Después de mucho tiempo buscando, por fin he encontrado el sweetspot entre las réflex y los móviles.

Admitámoslo. La fotografía móvil lo ha cambiado todo. Ya no hay fotos que se escapan por no llevar la cámara encima, las herramientas para editar nunca han sido tan accesibles y con redes sociales como Instagram cualquiera puede compartir su visión con el resto del mundo. Las cámaras móviles son simples, inmediatas y, en algunos casos, cuentan con una calidad más que suficiente. Entonces, ¿por qué comprarse una cámara de fotos?

Un camino de ida y vuelta

Olympus OM-D E-M5 MK II - iPhone Plus

Foto por Asier G. Morato.

Todavía recuerdo cuándo me pico el bicho de la fotografía. Fue en una de esas interminables sobremesas de vacaciones. Tenía 14 años. Estaba tan aburrido que empecé a jugar con la cámara de fotos mientras mi prima me explicaba cómo funcionaba. Para cuando quise darme cuenta estaba apuntado a un curso y había empezado a ahorrar para mi primera réflex.

Para cuando viajé a Nueva York unos cuántos años más tarde estaba tan emocionado por fotografiar cada rincón de la ciudad que la pesadilla de olvidarme la cámara en España me persiguió durante semanas. No quería perderme ni una foto, así que cuando hice la maleta metí todo el equipo: tarjetas de memoria, baterías, objetivos, trípode… y un iPhone 4.

Apenas había momentos en los que me separase de mi réflex y aún así muchas de mis fotos preferidas acabaron saliendo de mi teléfono. Por primera vez en mucho tiempo disparar dejó de ser algo tedioso. Tan divertido y refrescante como salir al patio después de toda la mañana encerrado en clase. Ver, disparar, editar y compartir. Todo ello en menos de 2 minutos.

Desde entonces, nunca he estado del todo contento con la forma en la que sacaba fotos. Por un lado la calidad de la réflex era inigualable pero me daba mucha pereza llevar tanto peso colgado del hombro. Por el otro, la inmediatez y ligereza del móvil me daba ganas de sacar fotos pero cada vez que me proponía algo exigente me chocaba contra una pared. ¿Acaso no existe un punto medio?

Lo mejor de ambos mundos

Foto por Asier G. Morato.

Foto por Asier G. Morato.

No creo que haya una sola Micro 4/3 en el mercado que entre en el bolsillo del pantalón de forma tan cómoda como un teléfono. Aunque con una lente pancake puedes llevarla en el bolsillo de tu chaqueta sin enterarte. Adiós a llevarla colgada del cuello durante horas. Sí, los objetivos MFT no son tan buenos como los de otros sistemas. Sí, el sensor no está a la misma altura que los Full Frame. Pero, ¿de qué sirve todo eso si al final dejas la cámara en casa por pereza? Piénsalo. Si sacrificas un poco de calidad y otro de comodidad el punto dulce se encuentra en una cámara como la Olympus OM-D E-M5 MK II (Amazon).

Puede parecer que las cámaras apenas han cambiado en los últimos años pero lo cierto es que mi nueva Olympus OM-D E-M5 MK II hace que mi vieja Nikon D90 parezca analógica.

Siempre he preferido utilizar el visor, pero la pantalla abatible de la Olympus OM-D E-M MK II me ha roto todos los esquemas. Foto por Patricia Bedoya.

Siempre he preferido utilizar el visor, pero la pantalla abatible de la Olympus OM-D E-M5 MK II me ha roto todos los esquemas. Foto por Patricia Bedoya.

Siempre he sido un firme defensor de los visores ópticos, sobre todo cuando la densidad de los digitales era ridícula, pero hoy en día se han quedado del todo anticuados. Sobre todo cuando a través del visor de la Olympus OM-D E-M5 MK II no solo puedo ver de forma nítida, si no también puedo asegurarme de que la foto está bien expuesta y enfocada (con la ayuda del Focus Peaking). Aunque la verdadera sorpresa ha sido la pantalla abatible. Ningún ángulo o altura se me resiste desde que no tengo que disparar a ciegas.

Además de los clásicos modos de foto (Auto, Manual, Programado, Prioridad Apertura/Velocidad…) incluye extras como el HDR o fotografía de alta resolución (40 megapixeles). En ambos, la cámara se encarga de sacar varias fotos y combinarlas de forma automática para lograr lo anunciado. Algo habitual en la fotografía móvil pero toda una novedad para este tipo de cámaras.

Lo que ya no se puede considerar como extra es la grabación de vídeo. Vale que la Olympus OM-D E-M5 MK II no graba en 4K, pero ese es el único pero que se le puede poner. Cuenta con las mismas opciones que el modo foto y la calidad de la imagen es muy buena (en unas semanas podréis ver algunos videos hechos con ella en nuestro canal de Youtube). Además, con la estabilización de 5 ejes es imposible que un plano salga movido.

Con todos estos extras, la duración de batería se resiente pero tampoco es un desastre. En mi uso habitual no supone ninguna molestia (sólo tengo que cargarla una vez por semana), pero resulta incómodo en las escapadas. Con la D90 estaba seguro de que no iba a tener problemas de batería y con la Olympus OM-D E-M5 MK II me acabo llevando el cargador por si acaso. Nada que una segunda batería no pueda arreglar.

 ¡Mira mamá! ¡Sin ordenador!

Foto por Asier G. Morato.

Foto por Asier G. Morato.

Aunque sin duda alguna el mejor motivo para comprarse una cámara como la Olympus OM-D E-M5 MK II (Amazon) es que ya no necesitas un PC para editar las fotos.

Puedes conectar tu teléfono a la cámara mediante WiFi y pasar todas fotos que quieras de forma inalámbrica. Sólo tienes que bajarte la app de Olympus. No es el método más rápido, pero si el más cómodo cuando estas fuera de casa y no quieres esperar a compartir el momento en Instagram.

Aunque si quieres pasar varios GB de contenido a tu teléfono o tablet lo mejor es que te hagas con un adaptador como este de Lightning a SD para iPhone e iPad. Desde luego es mucho más eficiente y en chismes como el iPad Pro alcanza velocidades de USB 3.0.

Una vez dentro puedes usar las mismas apps que venías usando hasta ahora para editar tus fotos.

Comprar Olympus E-M5 MK II