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5 lápices para volverse adicto al grafito

Prepara el sacapuntas.

Nunca he sido una persona de lápices, ni me sentía cómodo usándolos ni me gustaba cómo escribían, pero el tiempo me ha demostrado que la culpa no era mía si no del modelo que usaba. El Ohto Sharp Pencil 2.0 fue un primer acercamiento al grafito y desde entonces he estado probando cosas nuevas.

La mayoría de ellas las encontré durante mi viaje a Nueva York, cuando tuve la oportunidad de visitar CW Pencils, la Meca de los lápices. Una visita obligada para todos los amantes de la papelería. Ya tenía algunos en mente, pero me ayudaron a completar esta lista de cinco lápices para volverse adicto al grafito.

Por mi forma de escribir prefiero minas más blandas de lo habitual puesto que no necesito apretar demasiado para que mi letra se contraste con el papel.

1. Caran D’Ache Swiss Wood 348

Foto por Asier G. Morato.

Foto por Asier G. Morato.

Pese a que su mina es más dura de lo que me gustaría (HB), el Caran D’Ache Swiss Wood 348 es el mejor lápiz que he probado. Mi preferido. Fabricado en Suiza, está construido con madera de haya procedente del bosque de Jura. Una materia prima que se extrae de forma sostenible y tiene el certificado FSC. Esto le da un intenso color marrón y el característico olor que desprende al afilarse.

El barniz transparente apenas altera un color que contrasta a la perfección con el blanco de las letras. Aunque, para perfecto el rojo intenso que sobre la parte posterior. Un lacado brillante que está decorado con la cruz blanca de la bandera Suiza.

Puede resultar algo caro para los estándares de un lápiz (4,5€), pero el Caran D’Ache Swiss Wood 348 me hace sentir igual de bien que cuando escribo con mi Kaweco. En Amazon España se vende muy por encima de su precio, pero quizás lo encontréis en alguna papelería.

2. Palomino Blackwing

Foto por Asier G. Morato.

Foto por Asier G. Morato.

Si hablamos de lápices es imposible no mencionar a Blackwing. Desde su vuelta al mercado han estado en boca de todos gracias a las ediciones especiales, al más puro estilo Field Notes, que lanzan a lo largo del año.

Fabricados en Estados Unidos, los Palomino Blackwing se llevan la medalla de plata gracias a la calidad de sus materiales y su diseño. El grafito blando procedente de Japón hace que la escritura sea suave y las letras queden bien contrastadas. Por su parte, el cedro de California (certificado FSC) con el que está construido el cuerpo hace que resulte ligero incluso con la goma. Es el único del grupo que la incluye y lo hace cuidando hasta el último detalle: la goma se extrae con facilidad y se puede ir sacando según se desgaste.

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3. Tombow MONO 100

Foto por Asier G. Morato.

Foto por Asier G. Morato.

Con un diseño al más puro estilo nipón, el Tombow Mono 100 es un lápiz que llama la atención. El lacado negro con acabado glossy hace que tenga muy buen agarre mientras que las letras doradas le dan un toque distinguido. En el cuerpo dice que está pensado para borradores de alta precisión, aunque escribe igual que bien que dibuja. En mi caso la mina es F, aunque se puede encontrar en todo tipo de dureza.

El Tombow MONO 100 es uno de los lápices preferidos en CW Pencils y puedo entender el porqué. Pese a ser tan ligero muy bien equilibrado gracias al anillo de metal que tiene insertado en la parte trasera.

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4. BaronFig Archer

Foto por Asier G. Morato.

Foto por Asier G. Morato.

Aunque es conocida por sus cuadernos, BaronFig también vende (desde hace pocas semanas) lapiceros. Fabricados en Estados Unidos, los Archer cuentan con el diseño sobrio y minimalista marca de la casa. La madera de cedro está acabada con un lacado mate en gris/negro y en el interior lleva una mina de dureza HB.

Es de los más ligeros del grupo (4 g) y cumple con creces todas las expectativas, pero tiene tan poco carácter que no puedo decir que sea mi favorito. Se venden en packs de una docena y vienen empaquetados en un cuidado estuche de cartón.

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5. KOH-I-NOOR Triograph 1830

Foto por Asier G. Morato.

Foto por Asier G. Morato.

Fabricado en la República Checa, el KOH-I-NOOR Triograph 1830 es un lápiz diferente. Su forma triangular y su tamaño jumbo hacen que sea, con mucha diferencia, el lápiz más cómodo que he utilizado en mucho tiempo. La mejor opción para los que se pasan el día escribiendo o dibujando.

Además, con su madera barnizada y letras doradas, el KOH-I-NOOR Triograph 1830 resulta de lo más elegante. Su peso se sube hasta los 10 g y necesita de un sacapuntas más grueso pero ni siquiera lo consideraría una contra.

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Foto por Asier G. Morato.

Foto por Asier G. Morato.

Algunos lápices son difíciles de encontrar, pero todos ellos resultan muy asequibles. De hecho, salvo que los compréis en packs, lo más seguro es que puedas probar todos los lápices de la lista por menos de lo que cuesta una Lamy Safari (18€) o una Kaweco Sport (15€).